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Nocturno de Chile. Roberto Bolaño

06 November 2014 In Spanish Samples Papers
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La obra pertenece al género narrativo y está escrito sin capítulos ni apartados, para dar la sensación de sucesión rápida de los hechos, de cambios, de vértigo, antes de llegar a una conclusión final.

El texto está narrado en primera persona y el personaje comienza diciendo que se muere. Aclara de quién es la culpa de tal circunstancia: del joven envejecido. Es decir: de él mismo.

La persona que habla es el padre  Sebastián Urrutia Lacroix, conocido como el sacerdote Ibacache en la narración.

En la obra, el autor Roberto Bolaño traza un retrato magistral sobre Chile desde finales de la 2ª Guerra Mundial, hasta llegar a uno de sus periodos más oscuros con la llegada del general Pinochet.

En el libro se hace un repaso de algunos de los personajes más significativos de la historia reciente de Chile: Pablo Neruda, Allende o el mismo Pinochet. También el personaje de Farewell es el alter ego del crítico Hernán Díaz Arrieta.

Este personaje refinado y homosexual, es el contrapunto del personaje del padre Urrutia.

Los nombres elegidos para el personaje no son casuales: El sacerdote posee ascendencia vasca y francesa, con uno de los apellidos más emblemáticos en el país galo: Delacroix, autor de uno de los símbolos de Francia: La libertad guiando a su pueblo.

Farewell es descrito como un ave de presa. Este símbolo del ave de presa será una constante en toda la obra en referencia a la homosexualidad.

Esta simbología está presente a lo largo de toda la obra ya que el mismo sacerdote Urrutia es un homosexual encubierto.

La casa de Farewell tiene nombres tan significativos como À rebours en francés “contra natura”. Dicho nombre está tomado de una novela de Huysmans considerada como la biblia del decadentismo y en ella están presentes numerosos elementos simbolistas presentes también en la obra de Bolaño: las nubes baudelairianas. Esta obra también aparece en El Retrato de Dorian Gray como vehículo corruptor.

La invitación que Farewell hace a Urrutia se convierte en una iniciación en todos los sentidos y supone un antes y un después en la vida del sacerdote. Las dudas al partir vienen expresadas por qué ropa que vestir o los libros que llevará en el viaje. Sensación de soledad, miedo y desamparo al llegar al pueblo y tentación de huir ante lo desconocido.

La casa de Farewell es simbólica. Es como un buque en el que lo fundamental es la gran biblioteca. Farewell anuncia sorpresas en la cena. Tal sorpresa resulta ser la presencia del escritor Pablo Neruda y su mujer. Aunque la sorpresa real es el descubrimiento de una homosexualidad latente a manos del anfitrión.

En una cabaña cercana a la casa de Farewell se produce la primera aparición del  joven envejecido, es decir, se recuerda a sí mismo a la edad de 5 o 6 años, cuándo aún no se vislumbraba ni rastro del miedo o terror que empieza a sentir en estos momentos. Como acto simbólico, asistimos a un acto de comunión con un trozo de pan.

Sale al exterior. En una cabaña risas de hombres y protestas de mujer. Entra con la sotana de seminarista. Siente una presencia maligna. ¿Su propia conciencia?

Vuelta a la casa de Farewell. La mansión es vista como un trasatlántico en medio de la noche. Las referencias a barcos en medio de las aguas es una constante en la obra para simbolizar los cambios de rumbo, la sensación de soledad o la de pérdida en mitad del océano. Las luces de la casa significan refugio y también salvación.

A través del repaso a la biblioteca de Farewell se nos da cuenta de la relación de los principales autores chilenos más representativos. Vuelve a hacer la comparación con barcos. Las obras literarias son como “embarcaciones literarias de la patria, desde los frágiles yates hasta los grandes cargueros, desde los barcos de pesca hasta los acorazados”.

La aparición de Neruda como símbolo de Chile tiene lugar de forma súbita. En el exterior, frío. Frente a una representación de la muerte en forma de estatua se ve al poeta hablando con la luna. La luna, la estatua del caballo, plantas y maderas. Todos ellos símbolos de la nación en ese momento y elementos que aparecen recurrentemente en la obra nerudiana.

Aunque no entiende lo que dice Neruda sabe que está de acuerdo con él. Toda una declaración de principios que definen al personaje. Se siente afortunado de estar en presencia del poeta. Se pregunta si su otro yo, el joven envejecido, vivirá alguna vez una experiencia así. Compara sus libros con los de Neruda y a diferencia de los de éste, en su obra solo hay infierno y caos.

Tras la cena se produce el episodio que le hace ser consciente de su homosexualidad. Piensa en el Apocalipsis: Sale del mar la Bestia. La pregunta ¿qué Sordello? planteada por Farewell, es decir, si él es homosexual, le acompañará durante toda su vida.

Se produce con posterioridad un hecho revelador: en un entorno perfecto, bellísimo y casi irreal hay algo que no casa con el ambiente: descubre a dos niños fornicando y uno de ellos, sucio y lleno de mocos, se vuelve hacia él provocándole náuseas.

Otros símbolos son el camino lleno de ortigas y las piedras puestas para evitar los obstáculos o los hombres y mujeres que se tapan las caras.

Continúan los simbolismos con la aparición de las nubes baudelarianas que recorren de una en una los despejados cielos de la patria presagiando los cambios que se avecinan.

La vuelta a Santiago es el inicio de esos cambios. Los recuerdos se mezclan con el presente. Empieza a cuestionarse cosas. El bien y el mal. La voz que le habla es el ángel de la guarda o bien el demonio. ¿Qué es lo correcto? ¿Dónde están los límites entre el bien y el mal?

Se refugia en la escritura. A través de un seudónimo intenta desdoblar su personalidad. Como poeta mantiene su nombre y como crítico literario se escuda en el anonimato. ¿Por miedo? Nueva referencia marítima: Concibe el trabajo de crítico como un faro en la costa de la muerte. Ibacache. Ese será su nombre como crítico literario. El crítico será capaz de hacer los que Urrutia como poeta jamás logrará.

Uno de los momentos más emotivos de la obre es el episodio en el que se define la pureza. El diplomático chileno Salvador Reyes dialoga con el nazi Ernst Jünger. Sucedió durante la 2º Guerra Mundial en París. Salvador Reyes cuenta como en esa época intimó con el héroe y escritor nazi Jünger. D Salvador ve a través de los ojos del pintor lo que éste ve a su vez por la ventana.

Después de una jornada distendida entre el diplomático chileno y el oficial de la Whermacht se despiden del pintor. Después de esto Jünger comienza a frecuentar la casa del diplomático. Intiman hasta el punto de que D Salvador le regala una de sus obras traducidas al francés. Símbolo de entendimiento ente Chile y Alemania a través de la literatura. La cultura como medio de entendimiento de los pueblos.

El episodio  de la historia de la Colina de los Héroes es un ejemplo de la vanidad humana y de lo efímero que resulta todo. En un restaurante Farewell cuenta a Urrutia la historia de la Colina de los Héroes. Es la historia de un zapatero que comenzó a viviendo de fabricar zapatos y acabó trabajando para el mismísimo emperador del imperio austrohúngaro. El zapatero se ganó el favor del emperador y comenzó a influir cada vez más en él. Un día con los representantes del pueblo reunidos, el zapatero dice al emperador que sería una buena idea comprar la hermosa colina de Heldemberg y utilizarla para cementerio y museo dedicado a los héroes caídos por el imperio.

Se erigirá una estatua de tamaño natural a cada caído. Lo que en realidad estaba pidiendo el zapatero era que él estaba dispuesto a comprar la colina y sacar beneficio. Los gastos serían sufragados por el Estado. El emperador conmovido por la forma en que el zapatero presentaba la operación aceptó.

Pero pasó el tiempo y las obras no avanzaban, surgían problemas y se fue ralentizando el ritmo de trabajo. El imperio austrohúngaro cayó y con él los aliados. Cuando los soviéticos llegaron, lo único que pudieron contemplar en la colina fue la tumba del propio zapatero.

Los cambios en Chile se siguen produciendo. Farewell anuncia la concesión del Premio Nobel a Pablo Neruda. Preocupación por el futuro del país.

Dicha preocupación por el futuro viene de boca de Farewell que dice que no sabe a dónde se dirige la nación. Le propone llevarlo al baño y culeármelo de una buena

vez. Opina que todos los chilenos somos sodomitas porque se dejan sodomizar por los gobernantes. De vuelta a casa, Urrutia piensa que Farewell ha perdido el rumbo. Nuevamente entra en juego la simbología de la casa como barco, aunque esta vez no ofrece refugio y protección sino que se ve como un naufragio.

Se mezcla el mundo de los vivos con el de los muertos. En sueños oye su propia voz y la de su alter ego, el joven envejecido. ¿Qué es lo real y dónde está la diferencia entre uno y otro mundo?

Para exorcizar sus fantasmas interiores, se dedica a escribir. Así intenta evitar el simbólico naufragio al que al parecer está abocado tanto el propio país como él mismo.

Aparece por primera vez el Opus Dei como símbolo de ideas religiosas extremas. Rema con su mano en su cama-barco para cambiar de rumbo. Ahora todo es otra vez azul y luminoso.

Cuando los cambios en Chile comienzan a sucederse, el padre Urrutia sufre a su vez de un  estado de perplejidad, aburrimiento. Deja de escribir. Siente desinterés y desafección. Ve su sotana negra como un símbolo negativo: pozo, pecado…

Por fin hacen su aparición el Señor Odeim y el Señor (Miedo y Odio) Con estos dos señores recorre las calles amarillas de Santiago en un claro simbolismo de la situación que se vivía en la capital en ese momento. Hace negocios con estos dos señores, es decir, sus actos son impulsados por el dolor y el miedo. Se ve forzado a salir de Chile y viaja por Europa.

En el Viejo Continente, se dedica simbólicamente a combatir a aquellos que atacan a la Iglesia Católica. Las palomas son los animales que dañan la estructura de la iglesia y los halcones son los que atacan y matan los enemigos de Cristo.

La paloma tiene un significado múltiple en la obra. Para la Iglesia Católica significa la representación del Espíritu Santo. También significa paz, aunque según el sacerdote Urrutia la paloma también es un símbolo picassiano de doble significado.

El padre Urrutia realiza un recorrido simbólico por el continente europeo en el que los halcones tienen nombres simbólicos de grandes obras literarias: Otelo, Ma gueule…Uno a uno, los halcones van acabando con las palomas que invadían los campanarios. Este acto está repleto de simbología ya que se pone de manifiesto que los halcones son animales que actúan movidos por el instinto. En ellos no cabe la maldad porque su naturaleza es así. Sin embargo los enemigos de la iglesia actúan con malicia y la mano del hombre ha de acabar con ellos.

En España va a Pamplona en dónde la iglesia no requería de sus cuidados. Esto viene a decir que en Pamplona las cosas funcionan como deben y no hay palomas que deban ser abatidas. No olvidemos que en Pamplona se encuentra la sede principal del Opus Dei, ya que su fundador Monseñor Escrivá de Balaguer era oriundo de esta ciudad.

De nuevo aparece el miedo. Y el arrepentimiento, otra vez en forma de parábola: En Burgos, el halcón Rodrigo, encargado de exterminar las palomas, es viejo y no puede cazar más. El padre Antonio, párroco de esta iglesia, confiesa a Urrutia que no es buena idea atacar a las palomas, que son la encarnación del Espíritu Santo. Urrutia suelta al halcón que se pierde en la noche. Es decir, muere el padre Antonio.

Viaja a Francia. Solo hay una paloma y el halcón Fiebre la mata. Era la paloma de Picasso símbolo de libertad.

Vuelta a Chile. En el país las cosas iban mal aunque según sus palabras, para él iban bien. Estas palabras demuestran cierta despreocupación y falta de sentimiento y reproche ante los actos que había realizado en Europa a causa del miedo y el odio En Chile tiene lugar la llegada de Allende.  Tras un periodo convulso para él en el que ve los acontecimientos que se suceden y que tan trascendentales resultarían para el país con un cierto desinterés y casi con aburrimiento. Revueltas populares y suicidio de Allende. Urrutia piensa: qué paz, silencio. Eso es todo. El sacerdote piensa que las aguas volverán a su cauce.

Muerte de Pablo Neruda. Nueva comparación naval con respecto a Farewell. En el funeral de Neruda, el crítico parecía un buque fantasma. Es decir, a la muerte de su amigo, Farewell se siente desamparado y sin rumbo. Un paralelismo de la muerte de Neruda y la situación de estar a la deriva en la que se encuentra el país tras la muerte de Allende.

Lejos de preocuparse por la situación de su nación, Urrutia se refugia en la literatura. Está cansado de leer a tantos autores griegos. Su poesía se torna dionisíaca. Es decir, complaciente consigo mismo. Comienza a preguntarse: ¿qué tiene en contra de las mujeres? ¿de los homosexuales? ¿de los niños?

De nuevo aparecen el Señor Odeim y el Señor Oido.  Ahora se trata de enseñar el marxismo para poder combatir a los comunistas. Sus alumnos serán Pinochet, El general Leigh, el general Mendoza y toda la plana mayor del general.

Urrutia será el encargado de impartir clases de marxismo a Pinochet y a su gobierno. Ante tamaño encargo le entran dudas, temor, miedo. Se ve reflejado en una taza de té y no se reconoce. Le entran ganas de tirar la taza y salir corriendo. A las clases de marxismo comienzan acudiendo todos los miembros de la plana mayor de Pinochet aunque poco a poco comienzan a desertar y finalmente a la última clase tan sólo acude el dictador. Este felicita al sacerdote por el magnífico trabajo realizado y ante las dudas del sacerdote le comenta que aparte sus temores.

El sacerdote siente remordimientos por lo que ha hecho. Se plantea de nuevo cuál es el límite entre el bien y el mal. Culpa de todo a los señores Odeim y Oido que son los que siempre le impulsan a actuar así. De nuevo aparece la figura del remordimiento y la separación entre los actos y el pensamiento, entre lo correcto y lo deseable, entre el bien y el mal, entre lo que debería ser y lo que es. ¿Quién pone los límites?

Por último aparece el pasaje de María Canales, nombre ficticio de una escritora chilena que colaboró con la DINA. Su marido estadounidense colaboró con la represión de Pinochet y la casa de ambos servía como cuartel general en el que se celebraban fiestas y reuniones literarias. Este episodio tuvo lugar realmente. El sótano de la casa era un lugar de horror en el que se torturaban a los presos con la connivencia y el conocimiento estadounidense.

María Canales, a la que el sacerdote profesaba una admiración sincera debido a la cultura y a las inclinaciones y el talento literario de la mujer, se rinde a la evidencia de que ella era conocedora de cuanto sucedía en su casa.

El horror de lo vivido en la casa se expresa a través de los ojos del niño pequeño, que se llamaba como él, Sebastián, y que sabía lo que pasaba en la casa. El niño simboliza al sacerdote cuándo en su niñez escuchaba los pasos furtivos de su padre escondiéndose por los rincones. El tema del padre huidizo “como una anguila” siempre ha atormentado al sacerdote desde entonces.

Pasa el tiempo. Urrutia se pregunta que en dónde estará el Padre Antonio: ¿en el cielo? ¿en el infierno? La única certeza a estas alturas es que está en el cementerio.

En su lecho de muerte se pregunta si el joven envejecido es él mismo, por qué ha luchado y si ha valido la pena. El crítico Ibacache finaliza siendo fiel a sí mismo en su vocación literaria, narrando una historia tremenda en la que es espectador y partícipe a través de su doble vertiente de joven envejecido y viejo. De crítico y poeta que plasma lo que ve y lo que siente.

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